Cada mañana del noventa o el dos mil tres, se acostaba en su vieja cama, la desgastada pero joven centinela a esperar un atardecer despejado, en un cemento que ya acababa su humedad.
El día, los milenios y los amaneceres ya acababan en un penumbro impuro.
Y la centinela su próximo acto ya no pensaba cometer. Dibujos con existencias interpreto en sus colores, de verde, azul, o quizá un rojiazul de arcoiris que vio un lente sin horrores.
La mañana empezaba y ella ya no lograba distinguir entre algarrobina y sal que saboreo en la cena del ultimo domingo.
El tiempo, el penumbro y los números de su balcón con terquedad la estaban llamando.
Quizá para cometer su acto o una violación de libertad en su ya olvidado canto.
Nadie toco la puerta de su resignado hogar, solo un par de piedras que llegaban al rozar los vientos.
Sí, nadie toco, ni tiro la puerta, nadie la golpeo, ni nadie la lastimó.
Ya hacían 3 o 2 años que sin una visita correcta se encontraba y un plato medio vació en el frente superior derecho se hallaba.
Entonces ella recordó, aquel viejo mensajero que solía caminar entre desiertos y mundos sin novedades. Aquel viejo mensajero que con inseguridades tocaba la puerta, para aparecer y otorgar cielos especiales.
Sí, estos que contaminaban su mundo de melancolía por felicidad. Cielos inesperados que coloreaban el mundo ficticio basado en una sociedad con crueldades.
Vientos con huracanes que de a pocos se quebraban en su cielo con novedades.
La Centinela y el viejo mensajero a su vez eran locos sin troncos que caminan descalzos por los polos sin el mínimo deseo de coger un tronco.
Observaban y creaban mundos con cielos en su ya establecido lugar, quizá para alguno o alguna muy aburrido sería, pero esto a ellos ni el más mínimo o máximo pensamiento los adormecía.
Llevaron así un milenio o dos, hasta que el mensajero entregar mensajes ya no lograba, oscureceres y amaneceres ya no valoraba.
Y su personalidad perdida estaba, nadie pregunto, nadie se alejo y nadie busco.
Solo sucedió en un día inesperado, sin motivo especial o riña sustancial que al pasar la credencial huía del espacial.
Los animales su color negro y gris, ya habían retomado, quizá porque la tinta de un universo ya había acabado.
Pero bueno... esta solo fue su segunda historia de su penultima personalidad que agotada o en gastada ya acabada.
Se sentó, comió y nadie la vio, en su profunda silla de viento sin riña.
Solo se sentó y espero.
En un espacio creando universos pero esta vez era unilateral.
Escribi esta historia luego de leer otra llamada "Su presencia" y ponerme algo triste.
Pero en este momento ya estoy bien, solo quería publicar mi estado de ese momento.
Cuando ando triste, feliz, ignorado, aburrido, ilusionado, a punto de matar a alguien con causa, solo grito del grito Banzai :).
Esta más corta que los huevos de tu mamá.
Algo tan intenso como tu caca cayendo por el inodoro in full eich di.
Y aunque con tus poderes de no visibilidad logras esconderte de los tejados más altos y de los versos más largos.
Una mente descubre los bosques a tu alrededor y apenas comienza.
No crea deforestación, ni mucho menos calentamientos solares, globales.
Solo anda por ahí descubriendo lugares que los imanes muestran de uno en infinitos.
Y aunque en blanco y negro te descubres, las películas en color aún se encuentran.
Aunque como volcán o huracán de mente vuelas.
Las construcciones y mundos desaparecen para liberar la alquimia que anduvo escondida en la calle triselda.
Es algo irónico y burlesco este día, aunque las personas que no conozco hace mucho me traten de alegrar pues yo me siento normal... Mi mamá preguntando por "esa amiga" que era o quería ser testigo...
Repitiendo varias veces el porque de su no visita y bueno yo con una sonrisa fingiendo diciéndole que esta en exámenes o no sé... no cree en eso o simplemente no tiene tiempo.
Ella luego diciendo ¿Ya no se hablan? y yo respondiendo que sí...
No importa mi estado de animo, yo sé que las cosas pasan y siempre encontrare una luz...
Este día es un irónico y burlesco para mi, hasta el espejo de mi edad.
No sé que huevada hablo o escribo... Mejor no me hagan caso.
Seguiré intentando terminar una tarea, calmar un poco mi vida y simplemente esperar.
Y reventar estas construcciones que se han creado a mi lado.
...
Esta en youtube, intentando hacer una tarea, intentado hacer algo diferente, intentando ser diferente pero encontré esta canción y recordé... mi estado original.